Breve sinopsis
A sus 34 años, Daniel se ha convertido en el primer europeo con síndrome de Down que acaba una carrera universitaria. En su nuevo trabajo en la administración pública conoce a Laura, una compañera de agitado pasado con la que entabla una bonita relación de amistad, ante el asombro de todos los que les rodean. Poco a poco, el joven va a ir sintiendo algo más por Laura pero, a pesar de los problemas, ella encontrará en Daniel la compañía y el cariño que no había recibido antes en toda su vida.
"Yo, también" fue la sorpresa más agradable del Festival de San Sebastián 2009, logrando la Concha de Plata al mejor actor y a la mejor actriz. Se trata de un canto a la igualdad que, en forma de drama romántico, retrata la relación que surge entre un joven con síndrome de Down y una mujer solitaria ahogada por el alcohol. La productora de Julio Médem ha amparado el proyecto, primer largometraje firmado conjuntamente por Álvaro Pastor y Antonio Naharro después de tratar un tema parecido en su premiado corto "Uno más, uno menos".
La película se desarrolla en torno al gran trabajo de sus actores, ambos premiados en San Sebastián. Pablo Pineda debuta en la gran pantalla dando vida a un alter ego que, como él, es el primer europeo con síndrome de Down en obtener un título universitario. A su lado, Lola Dueñas, una de nuestras actrices más apreciadas gracias a "Mar adentro" y "Volver". El elenco de secundarios está formado por actores poco conocidos para ganar en realismo, aunque destaca la intervención de los padres de Daniel en la ficción (Isabel García Lorca, Pedro Álvarez Ossorio) y del grupo Danza Mobile, que da una verdadera lección de normalidad frente a la discapacidad.
Una mujer invisible, El buen nombre, Páginas del diario de Mauricio, La soledad, Black snake moan.
Opinión del crítico
Lo peor: Su tibio posicionamiento en tierra de nadie
Pablo Pineda es el corazón y el alma de una película bien facturada y de intenciones muy nobles que busca, sin éxito, una personalidad propia
Valoración:
"Yo, también" es todo un ejercicio de funambulismo. Si hay algo de lo que razonablemente huyen sus responsables como de la peste es del sentimentalismo agudo, del pasteleo, de la melodramatización impostada y excesiva de un relato que, ya de por sí, encierra una muy potente carga emotiva. Ese esfuerzo de contención, de pudor ante el tentador vendaval de buenismo y complicidad merengada con el ejemplar protagonista tiene pros y tiene contras. Los pros son que la película no daña nuestros tímpa...



